jueves, 17 de marzo de 2011

El Informe del “Task Force” de Casa Blanca: La admisión del ejecutivo de los Estados Unidos del estatus colonial de Puerto Rico*

En diciembre de 2007 un comité especial designado por el Presidente de los Estados Unidos (en esos momentos George W. Bush) presentó el “Report by the President’s Task Force on Puerto Rico’s Status”. Dicho informe es producto de un esfuerzo que comenzó en el año 2000 cuando los presidentes de los tres partidos políticos de Puerto Rico fueron invitados a Casa Blanca por el entonces presidente de los Estados Unidos (EE.UU.), William J. Clinton, para discutir el tema del estatus de Puerto Rico. En esta reunión, el presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Rubén Berrios Martínez, le propuso al Presidente de los EE.UU. la creación del Comité Especial de Casa Blanca (Task Force) para atender y hacer recomendaciones sobre el asunto del estatus de Puerto Rico. El comité rindió un primer informe en diciembre de 2005, seguido por el informe de diciembre de 2007 que reafirmó las conclusiones del primero. En esencia el informe representa una afirmación contundente y una admisión, por primera vez en la historia, del estatus colonial de Puerto Rico por parte del ejecutivo de los EE.UU. En este artículo reseñaremos algunos de los pronunciamientos más importantes de dicho informe y analizaremos su importancia de cara al futuro de la descolonización de Puerto Rico.

En su sección “Statement of Guiding Principles” el informe establece la misión del comité, la cual lee como sigue: “The mission of the President’s Task Force on Puerto Rico’s Status (“Task Force”) is to provide options for Puerto Rico’s future status and relationship with the Government of the United States.” Ciertamente estamos ante un comité que existe para dar recomendaciones al Presidente de los EE.UU. sobre las opciones viables para el estatus futuro de Puerto Rico y sus relaciones con los EE.UU. Si bien es cierto que el ejecutivo no tiene el poder para tomar determinaciones sobre el estatus de un territorio de los EE.UU. como lo es Puerto Rico, ya que ese poder recae sobre el Congreso, las acciones del ejecutivo pueden tener gran influencia sobre la actuación del Congreso, en especial si el Congreso es dominado por una mayoría del mismo partido político del presidente.

En la sección “Historical Overview” el informe describe de manera muy acertada lo que fueron los sistemas de gobierno establecidos por los EE.UU. en Puerto Rico desde la invasión en 1898. Lee el informe:

"The United States governed the island through a U.S. military governor until 1900, when congress passed the Foraker Act, which established a civilian government, including a non-voting Resident Commissioner in congress in 1917, congress established the island as an “organized but unincorporated” territory and granted U.S. citizenship to the people of Puerto Rico.

In 1952, Congress passed Public Law 600, the Puerto Rican Federal Relations Act, which provided the people of Puerto Rico with self-government with respect to internal affairs and administration. Public Law 600 gave Puerto Rico the right to establish a government and a constitution for the internal administration of Puerto Rico “on matters of purely local concern.


Como vemos, el informe no oculta la realidad de que los EE.UU. estableció en Puerto Rico un gobierno militar de 1898 a 1900. Tampoco oculta la falta de poder del Comisionado Residente de Puerto Rico en el Congreso, ni el hecho de que Puerto Rico es un territorio no incorporado, tal como fue definido por el Tribunal Supremo de los EE.UU. Los Casos Insulares. Así lo Afirmó la Corte Suprema de EE.UU. En el caso Downes v. Bidwell 182 U.S. 244 (1901) que Puerto Rico “pertenece a pero no es parte de Estados Unidos”. También el informe establece claramente que la Ley 600 y la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico solamente brindaron a Puerto Rico una administración interna “sobre asuntos de interés puramente local”.

En la próxima sección “Legal analysis of Options for Puerto Rico’s Status” el informe establece cuales son las opciones de estatus para Puerto Rico, las cuales son: (1) continuar con el estatus territorial actual (ELA), (2) la estadidad y (3) la independencia. Expresa el informe lo siguiente:

"The 2005 Task Force Report explained that the U.S. Constitution allows for three options for the future status of Puerto Rico: continuing territorial status, statehood, and independence. In so doing, the Task Force did not break new ground. The department of Justice affirmed the commonwealth’s territorial status in 1959, shortly after the enactment of Public Law 600, and the Supreme Court has held the same. See, e.g., Harris v. Rosario, 446 U.S. 651 (1980). Since 1991, the executive Branch, through the Department of Justice, has further emphasized that the constitution contemplates only three options for Puerto Rico’s future status." (Énfasis añadido)


Es en esta sección que al explicar o definir la opción de continuar con el estatus territorial actual (ELA), que el informe hace las expresiones más contundentes sobre el carácter colonial del ELA. Es precisamente dicha descripción del estatus actual la que representa, por primera vez en la historia, una admisión por parte del ejecutivo de los EE.UU. de que el ELA es un estatus colonial, en el cuál el Congreso de los EE.UU. tiene poderes plenos sobre el territorio de Puerto Rico. El informe expone lo siguiente:

"When “commonwealth” is used to describe the substantial political autonomy enjoyed by Puerto Rico, the term appropriately captures Puerto Rico’s special relationship with the United States. The commonwealth system does not, however, describe a legal status different from Puerto Rico’s constitutional status as a “territory” subject to congress’s plenary authority under the Territory clause “to dispose of and make all needful Rules and Regulations respecting the Territory … belonging to the United States.” Congress may continue the current commonwealth system indefinitely, but it necessarily retains the constitutional authority to revise or revoke the powers of self-government currently exercised by the government of Puerto Rico. Thus, while the commonwealth of Puerto Rico enjoys significant political autonomy, it is important to recognize that, as long as Puerto Rico remains a territory, its system is subject to revision by Congress." (Énfasis nuestro)

Como vemos el informe es enfático en establecer que el estatus actual de Puerto Rico no es distinto a lo que la Constitución de EE.UU. reconoce como “territorio”, sujeto a la clausula territorial, la cual brinda poderes plenos al Congreso sobre los territorios. Evidentemente se reconoce el poder que tiene el Congreso de los EE.UU. para revisar unilateralmente la estatus político de Puerto Rico. De esta forma queda desmentida la posición clásica del Partido Popular Democrático (PPD) de que el ELA es un convenio o pacto bilateral entre Puerto Rico y EE.UU. Precisamente el informe continúa expresando la incompatibilidad de lo que el PPD llama el “Nuevo ELA” (convenio que no podría alterarse sino por mutuo acuerdo) con la Constitución de los EE.UU. Sobre este aspecto dice el informe:

"The 2005 Task Force Report also explained why existing constitutional principles foreclose the so-called “new commonwealth” status, which would purport to adopt a covenant between Puerto Rico and the United States that could not be altered without the “mutual consent” of both entities... The U.S. Constitution would not permit the “new commonwealth” proposal because land under United States sovereignty must either be a State or a territory. As the Supreme Court stated over a hundred years ago, if land is “not included in any State,” it “must necessarily be governed by or under the authority of congress.” First Nat. Bank v. Yankton County, 101 u.S. 129, 133 (1879). Thus, although congress is free to allow a territory to exercise powers of self-government (as congress has done with respect to Puerto Rico), it may not restrict the authority of a future congress over that territory."

Estas expresiones hacen que quede meridianamente claro que las únicas dos opciones para salir del estatus colonial son la integración mediante la estadidad y la independencia, ya sea con soberanía plena o dentro de un pacto de asociación. De esta manera es el propio gobierno de los EE.UU. mediante este informe que adelanta que en una futura consulta al pueblo de Puerto Rico no hay espacio para un ELA “mejorado” que proponga un convenio que no podría alterarse sino por mutuo acuerdo.

El informe continúa describiendo a las otras dos opciones de estatus de cara al futuro para Puerto Rico, la estadidad y la independencia. Sobre la estadidad el informe destaca que las excepciones con las que cuentan los residentes de Puerto Rico en muchas leyes sobre contribuciones federales serían impermisibles bajo la Constitución de EE.UU. si el país fuera admitido como un estado. Destaca además que la estadidad conferiría a Puerto Rico y a sus ciudadanos ciertos derechos políticos que actualmente no poseen, como el voto por el Presidente, la elección de dos Senadores y la cantidad que le corresponda de Representantes en el Congreso de acuerdo a su población. Sobre la independencia expresa que este estatus brindaría a Puerto Rico la soberanía sobre su territorio. Sobre las consecuencias de la independencia añade lo siguiente:

"Independence would have significant legal consequences for Puerto Rico. As an independent nation, Puerto Rico would not be subject to the authority of the United States and would be free to direct its own relations with foreign nations. By the same token, Puerto Rico would not automatically be entitled to receive monetary support or military protection from the United States. Additionally, independence from the United States could affect the citizenship of Puerto Rico’s residents. Individuals born in Puerto Rico are citizens of the United States by statute, 8 U.S.C. § 1402. The general rule is that citizenship follows sovereignty. So if Puerto Rico were to become an independent nation, Puerto Rico’s residents could become citizens of the newly independent nation and cease to be citizens of the United States, unless a different rule were prescribed by legislation or treaty." (Énfasis nuestro)

Luego el informe agrega una breve explicación de la posibilidad de utilizar como modelo de independencia la llamada “libre asociación” adoptada en Micronesia, Islas Marshalls y Palau. Sobre el asunto el informe expresa, en lo pertinente, lo siguiente:

"Another possible model of independence is that of the “freely associated states” of Micronesia, the Marshall Islands, and Palau... The freely associated states retained close ties to the United States, however, and the United States continues to provide security, defense, and various other types of financial assistance and services. Citizens of the freely associated states may generally enter the United States as non-immigrants and may establish residence and work here. among the constitutionally available options, freely associated status may come closest to providing for the relationship that advocates for “new commonwealth” appear to desire. But it would need to be made clear to the people of Puerto Rico that freely associated status is a form of independence from the United States and cannot be made immune from the possibility of unilateral termination by the United States
."

Como podemos observar, el informe hace claro que la libre asociación es una forma de independencia, y no un estatus distinto, mediante el cual el estado “grande” continúa proveyendo algunas cosas al estado “pequeño” como seguridad, defensa, alguna asistencia financiera y otros servicios. Se hace claro que un acuerdo de libre asociación puede ser terminado unilateralmente por una de las partes en cualquier momento. Esto es un derecho que tiene cada uno de los estados asociados por virtud de su soberanía.

El informe continúa con la sección “Recent Developments” donde se mencionan las propuestas que se han presentaron en el Congreso de los EE.UU. entre el 2005 y el 2007 para atender el asunto del estatus de Puerto Rico. En lo pertinente, nos dice esta sección:

"Since the issuance of the 2005 Report, members of Congress have proposed several measures to address the future status of Puerto Rico. Each of these proposals seeks to allow the Puerto Rican people to express their will regarding the future status of the island, although they would do so in different ways. These proposals fall into three general categories:

• The first category of legislation would seek to ascertain the views of the Puerto Rican people through a plebiscite…
• The second category... would support the convening of a constitutional convention in Puerto Rico, the purpose of which would be to develop a proposal for the future status of the island to be voted upon by the Puerto Rican people.
• A third category would combine elements of the first two categories…
"

Finalmente en la sección “Task Force Recommendations” el informe presenta sus conclusiones, donde se reiteran algunas de las observaciones que se habían hecho en las secciones anteriores. Culmina el informe haciendo una serie de recomendaciones. En lo pertinente, veamos las conclusiones y recomendaciones:

"[T]he Task Force concludes that there are only three options available under the U.S. constitution for the future status of Puerto Rico:

• Continue as a territory. The current status of Puerto Rico as a commonwealth may continue indefinitely but remains subject to future modification by Congress.
• Statehood. Under this option, Puerto Rico would become the 51st State with standing equal to the other 50 States.
• Independence. Under this option, Puerto Rico would become a sovereign nation, independent from the United States.

The democratic will of the Puerto Rican people is paramount for determining the future status of the territory. To this end, the 2005 Task Force Report recommended a two-stage plebiscite to determine whether the Puerto Rican people wish to retain the status quo, and if not, which of the two available options they prefer.


The following are the recommendations of the Task Force:

1. The Task Force reiterates its prior recommendation that congress provide for a Federally sanctioned plebiscite as soon as practicable in which the people of Puerto Rico will be asked to state whether they wish to maintain the current territorial status or to pursue a constitutionally viable path toward a permanent non-territorial status. Congress should provide for this plebiscite to occur on a date certain.

2. The Task Force reiterates its prior recommendation that if the people of Puerto Rico elect to pursue a permanent non-territorial status, Congress should provide for an additional plebiscite to allow the people of Puerto Rico to choose between one of the permanent non-territorial options permitted by the constitution: statehood or independence. Once the people of Puerto Rico have selected one of the two options, we would encourage congress to begin a process of transition consistent with that option.

3. If the people elect to maintain Puerto Rico’s current status, the Task Force recommends, consistent with the 1992 memorandum of President George H.W. Bush, that a plebiscite occur periodically as long as that status continues, to keep Congress informed of the people’s wishes
."


Las recomendaciones del informe del “Task Force” de Casa Blanca para que se realice un primer plebiscito avalado por el Congreso, mediante el cual los residentes de Puerto Rico decidan si desean continuar con el actual estatus territorial o seleccionar una fórmula de estatus permanente no-territorial en un segundo plebiscito, fueron acogidas en el Proyecto H.R. 2499, presentado en la Cámara de Representantes de EE.UU. por el Comisionado Residente de Puerto Rico en Washington, Pedro Pierluisi el 19 de mayo de 2009. El mismo fue aprobado por la Cámara de Representantes el 29 de abril de 2010 con votación de 223 a favor, 19-69 en contra y 37 abstenciones. El proyecto pasó al Senado de los EE.UU. donde fue referido al Comité de Energía y Recursos Naturales, el cual realizó vistas en el mes de mayo de 2010. El proyecto no ha sido visto por el pleno del Senado. En Puerto Rico la legislatura se ha planteado la posibilidad de legislar para la realización de un llamado “plebiscito criollo” que contenga un proceso y lenguaje similar al propuesto en el Proyecto H.R. 2499 del Comisionado Residente Pedro Pierluisi. Sin embargo la Asamblea Legislativa de Puerto Rico no ha radicado proyecto alguno hasta estos momentos, alegadamente en espera de un nuevo informe del “Task Force” de Casa Blanca y de acción del Congreso.

Luego del cambio de administración en el ejecutivo de los EE.UU., el Presidente Barack Obama, el mediante la Orden Ejecutiva 13517 de 30 de octubre de 2009 se enmendaron y expandieron las funciones del “Task Force” y requiriendo un nuevo informe. El 2, 4 y 5 de marzo de 2010 se llevaron a cabo audiencias o vistas públicas por parte de los miembros del “Task Force” en el Centro de Convenciones de San Juan, Puerto Rico. Del resumen de estas vistas presentado por el Lcdo. Carmelo Delgado Cintrón en su Prólogo de la edición del 2010 de “La Farsa del Estado Libre Asociado” del Lcdo. Vicente Géigel Polanco, destacamos lo siguiente:

"Ante escasa asistencia e interés el “Grupo Interagencial de Casa Blanca” escuchó breves ponencias de cinco minutos. Según la periodista Maritza Díaz Alcalde, de Primera Hora, “Los populares pidieron otro comité para que estudie la viabilidad de la asamblea constituyente como mecanismos procesal para dilucidar el tema del status. Los estadistas insistieron en el plebiscito. Y los independentistas tomaron el toro por los cuernos y reclamaron del Gobierno de Estados Unidos ‘que se deje de paternalismos’ y de una vez y por todas diga ‘que es lo que está dispuesto a darle a Puerto Rico en materia de status”. Se destacó el profesor de Derecho Manuel Rodríguez de Orellana representando el Partido Independentista Puertorriqueño, quién fue aplaudido por todos los sectores presentes. Afirmó de forma contundente, el licenciado Rodríguez de Orellana que: 'El Presidente Barack Obama se comprometió a resolver el problema del status de Puerto Rico durante sus primeros cuatro años. Se le otorgó un Premio Nóbel de la Paz por sus promesas. Estoy seguro que ameritaría otro si las cumple. Si no cumple con Puerto Rico, estaría dándole la espalda al pueblo puertorriqueño y haciendo un daño gratuito y permanente a sus relaciones con América Latina… La independencia es un derecho y eso no nos lo pueden quitar. Pero pónganse ustedes de acuerdo y digan qué están dispuestos a dar. Vamos a dejarnos de boberías. Pero no se tomen un siglo más; es importante que lo hagan pronto.'"


Luego de escuchar las ponencias de los tres partidos políticos de Puerto Rico y de otras organizaciones políticas y de la sociedad civil, el “Task Force” de Casa Blanca ha estado trabajando por espacio de un año en el desarrollo de un nuevo informe al Presidente de los EE.UU., Barack Obama. En Puerto Rico los distintos sectores políticos se encuentran en la expectativa por la pronta publicación de dicho informe. Lo cierto es que el pasado informe fue enfático y contundente en admitir y destacar el carácter colonial del ELA, que Puerto Rico es un territorio sobre el cual el Congreso de los EE.UU. ejerce poderes plenos, y que el ELA no es un “pacto bilateral” sino un estatus territorial del cual el Congreso puede disponer en cualquier momento. El nuevo informe no va a cambiar estos hechos. Por el contrario, el nuevo informe solamente puede ser más progresista en ese sentido. Esperemos que los reclamos del Lcdo. Orellana sean escuchados por el Comité y que el ejecutivo de los EE.UU., además de admitir que Puerto Rico es una colonia, hable claro sobre lo que está dispuesto a ofrecer al Pueblo de Puerto Rico para su descolonización.

*Este trabajo fue desarrollado para el Seminario "Relaciones Constitucionales entre Puerto Rico y Estados Unidos" del Prof. Rubén Berríos Martínez y fue finalizado y entregado el pasado 3 de marzo de 2011. El nuevo Informe del "Task Force" de Casa Blanca fue publicado el 16 de marzo de 2011 y sus recomendaciones se quedaron muy lejos de lo esperado, por lo cual no hubo ningún adelanto en el nuevo informe.

**Las notas al calce no están incluidas en esta versión.

jueves, 19 de agosto de 2010

"Inundaciones, deslizamientos y derrumbes"*

Publicado en el Semanario Claridad en el 2003

Durante las pasadas dos semanas nuestro país ha sufrido los efectos de una fuerte vaguada que ha dejado con su paso gran cantidad de inundaciones, deslizamientos y derrumbes. No es la primera vez que un fenómeno climatológico causa este tipo de estragos en Puerto Rico, y definitivamente, tampoco será la última vez. No existe duda de que históricamente las lluvias causadas por huracanes, tormentas, ondas tropicales y vaguadas, a su paso por nuestras tierras, han provocado el desbordamiento de ríos y quebradas, inundaciones urbanas, deslizamientos de tierras y derrumbes de estructuras. Sin embargo, cada día es más común escuchar a los afectados decir frases como "es la primera vez que esto se inunda" o "esto nunca había pasado aquí".

¿Qué está pasando que en Puerto Rico ahora se inundan zonas que históricamente no padecían de dicha situación? ¿Por qué ocurren deslizamientos y derrumbes en lugares donde han existido comunidades por muchas décadas? ¿Por qué nuestros ríos crecen con más fuerza que nunca y arrasan con las siembras de aquellos que aun utilizan sus tierras para el cultivo de alimentos? La respuesta, mis amigos, no es que las recientes lluvias fueran más fuertes que las de los pasados años. La respuesta correcta es la irresponsabilidad y la negligencia.

¿Quiénes son los irresponsables y negligentes que han causado todas estas inundaciones, deslizamientos y derrumbes? Muchos culpan a las propias víctimas, alegando que ellos mismos han ubicado sus residencias en zonas inundables o en tierras susceptibles a deslizamientos. No hay duda de que eso es cierto en algunos casos, donde ante el problema de falta de vivienda y la falta de conocimientos geológicos, personas invaden terrenos no aptos para el desarrollo de viviendas y construyen allí sus comunidades. Esta situación genera un grave problema, que definitivamente el gobierno tiene que atender y solucionar. Pero, ¿es esa la situación que realmente ha generado tanto desastre en los últimos años? No. Entonces, ¿quiénes son los irresponsables y negligentes?

La lista de los culpables es larga. Comienza con los desarrolladores, constructores y bancos. Continúa con las agencias reglamentadoras como ARPE, Junta de Planificación y Recursos Naturales. Le siguen las autoridades proveedoras de infraestructura como Carreteras y Transportación, Energía Eléctrica y Acueductos y Alcantarillados. Finalmente, la culpa pesa sobre aquellos que tienen la palabra final, como los alcaldes o alcaldesas y gobernadores o gobernadoras de Puerto Rico.

El esquema de "desarrollo" del país, que por décadas ha sentado sus bases en el desparramamiento urbano, a colisionado de frente con su más fuerte contrincante: la Madre Naturaleza. Todos los culpables antes mencionados han intentado hacernos creer, por muchos años, que todos los puertorriqueños podemos tener una vivienda unifamiliar con fácil acceso a todos los servicios de infraestructura, sin importar su localización. Los desarrolladores eliminan bosques, tumban montañas, modifican y canalizan los cuerpos de agua, entre muchas otras cosas, para construir nuestras casitas. Las agencias reglamentadoras proveen los mecanismos para la aprobación de cualquier proyecto y se hacen las ciegas ante los posibles impactos de éstos. Las autoridades infraestructurales proveen en bandeja de plata todo lo necesario para que los desarrolladores puedan dotar sus proyectos de accesibilidad y todas las facilidades que una vivienda contemporánea necesita. Los gobernantes, en fin, ceden sus conciencias y valores ante los intereses económicos y los fondos que necesitan para financiar sus campañas electorales.

La construcción de casas y más casas aumentan la sedimentación de los suelos y elimina los árboles de las cuencas de los ríos. El efecto multiplicador al final del camino es más inundaciones, deslizamientos y derrumbes. La Madre Naturaleza finalmente decide retomar su lugar. Los ríos y quebradas regresan a su lugar de origen y toman por asalto otras zonas a su paso, donde la gran loza no permite que el agua permee al subsuelo. Las montañas que sobrevivieron a los "bulldozers" ahora se vienen abajo sobre las viviendas, como queriendo vengar la muerte de sus hermanas. Los sumideros se tragan lo que han puesto sobre ellos. Las carreteras que dan acceso a las nuevas viviendas son sus mayores víctimas.

Hemos comenzado una guerra en la cual no tenemos probabilidades de vencer. La lección a aprender está clara, ya es hora de cambiar la no-planificación y el desparramamiento urbano por la planificación integral y el desarrollo sustentable.

martes, 17 de agosto de 2010

“Recuperemos nuestros espacios públicos”*

*Este artículo fue publicado en el periódico El Vocero de Puerto Rico en el 2007.

Durante los pasados días un grupo de ciudadanos puertorriqueños, hartos de no ser escuchados en los llamados “foros pertinentes”, decidió tomar la justicia en sus manos y procedieron a remover un portón que limitaba el acceso a la playa de la Comunidad de Ocean Park en San Juan. El suceso provocó un encontronazo (que amenazó con convertirse en motín) entre los manifestantes y miembros de la Policía de Puerto Rico (que fueron movilizados hasta allí para proteger el portón ilegal).

El acto de este grupo de ciudadanos ha sido condenado por muchos sectores y catalogado como un acto de violencia. Sin embargo, la acción de estos ciudadanos no debe ser catalogada como un acto violento, sino como un digno rescate del acceso a un espacio público el cual todos tenemos derecho a usar y disfrutar. De hecho, allí no hubiese habido violencia de no ser por la insistencia de la Policía de Puerto Rico en defender la permanencia del portón ilegal. En efecto, las playas son espacios públicos que todos los ciudadanos deben poder utilizar y disfrutar sin limitación de acceso u horario. El caso de Ocean Park es uno de muchos en nuestro país dónde algún grupo de personas pretende apropiarse de una playa y controlar el acceso a ella. Ahí tenemos los grandes hoteles que pretenden tener sus playas privadas y los millonarios complejos residenciales costeros con sus accesos controlados. ¿Qué tal el caso de Palmas del Mar? ¿Qué me dicen de los “resorts” como el Hotel Paradisus o el West In Río Mar? ¿Podemos todos acceder libremente a las playas de dichos complejos? No lo creo.

Por otra parte, podemos observar que la privatización del espacio público no es un fenómeno exclusivo de nuestras playas. ¿Qué me dicen del espacio público peatonal en nuestra ciudad? Desde hace mucho tiempo las aceras de nuestras avenidas principales han sido invadidas por muchos comerciantes y convertidas en “estacionamiento exclusivo para los clientes” de sus establecimientos. Al igual que en el asunto de las playas, la Junta de Planificación (JP) y la Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE) han estado por años legitimizando la invasión de nuestros espacios públicos peatonales al otorgar permisos de construcción y de uso a todos estos establecimientos.

De manera absurda el espacio público de la acera es convertido en estacionamiento por los comerciantes y es aceptado en el proceso de permisología como el área de estacionamiento que dicho comercio necesita para poder operar. El peatón, que es quién realmente tiene el derecho al uso y disfrute de dicho espacio, es desplazado y obligado a arriesgar su vida caminando por la carretera. ¿Le parece familiar esta escena? Claro, pues se observa con frecuencia en muchas de nuestras avenidas como la Roosevelt, la Piñero, la Doménech y la De Diego, entre muchas otras. Los mencionados estacionamientos en las aceras no solamente violan el derecho de todo peatón a caminar por ellas, sino que obstruye la accesibilidad de las personas con impedimentos protegida por la Ley ADA.

Es nuestro deber como ciudadanos reclamar estos espacios para el uso de todos. Las soluciones a nivel de diseño existen, todo es cuestión de voluntad. Si deseamos encaminarnos a tener una ciudad más habitable hay que comenzar por rescatar el espacio peatonal y por proveer más y mejores espacios para tal propósito. Las aceras deben ser accesibles y agradables a todos los peatones como primer paso hacia una cultura que fomente la calidad de vida en la ciudad y el uso del transporte colectivo. Al igual que nuestras playas, nuestras aceras no pueden convertirse en propiedad de unos pocos. Ya es hora de remover a los automóviles del espacio provisto para el peatón, así como las barreras arquitectónicas, como postes y rótulos, que en su mayoría han sido instaladas por el propio Estado. A fin de cuentas es derecho de todo ciudadano el uso y disfrute de nuestros espacios públicos. ¡Vamos a exigirlo!

"Yo tengo ya la casita"*

*Artículo Publicado en el Seminario Claridad hace varios años.

Hace varios días quedé atónito al ver las imágenes de un comercial de televisión de un prominente banco hipotecario. El comercial presenta a nuestra querida cantante puertorriqueña Ednita Nazario entonando las notas del tema Yo tengo ya la casita enmarcada en un hermoso paisaje campestre con un verdor deslumbrante. De inmediato pensé en lo difícil que debió ser para la compañía de publicidad que grabó el comercial encontrar semejante escenario en nuestro país, si es que fue hecho en Puerto Rico. La verdad es que dichos paisajes ya están en peligro de extinción, gracias al desparramamiento urbano auspiciado por la industria de la construcción, la banca y el gobierno.

Es totalmente obvio que la intención del mencionado comercial es continuar inculcando en los puertorriqueños el sueño de que todos tengamos nuestra "casita" de tipo unifamiliar con patio o terreno. Parece increíble que los bancos lleven este mensaje a los puertorriqueños, cuando dicho sueño solo podría lograrse con la destrucción de nuestro medioambiente y la desaparición de los hermosos paisajes que presentan en sus comerciales. En adición a esto, los comerciales pretenden llevar el mensaje de que con su "casita" las familias alcanzarán unos altos niveles de calidad de vida. La verdad es que no existe calidad de vida si las urbanizaciones se desarrollan cada vez más lejos de la ciudad, provocando así que sus residentes pierdan varias horas diarias atascados en congestiones de tránsito. La tan venerada "casita" se convierte para la familia en un simple dormitorio nocturno. Durante el resto del día la familia deberá desplazarse (usualmente en más de un vehículo) hacia sus trabajos en la ciudad, la escuela o cuido de los niños y los centros comerciales (obviamente no hay comercios en la urbanización), lentamente dentro de una congestión vehicular creciente por el desarrollo de más "casitas".

Lamentablemente la oferta del mercado no toma en consideración a aquellos que no deseamos vivir ese desastre. Casi no se desarrolla en la ciudad, y cuando se hace, los precios son inalcanzables. Son esos mismos bancos los que no apoyan proyectos de restauración de edificaciones urbanas, la construcción de segundas plantas o el uso mixto de estructuras. Casi nos obligan a considerar vivir un sueño que no hemos soñado y nos quieren hacer cómplices de la destrucción de nuestro ambiente. De cualquier forma, quién no se rinde ante nuestra querida Ednita Nazario cantando junto a semejante paisaje "yo tengo ya la casita, que tanto te prometí…"

viernes, 6 de agosto de 2010

Los automóviles híbridos y el medioambiente*

Este artículo lo escribí en el 2006 y fue publicado en el seminario Claridad.

Hace aproximadamente dos años y medio la compañía automotriz Toyota introdujo al mercado de Puerto Rico su automóvil híbrido Prius, acompañado de una intensa campaña publicitaria. La llegada de este tipo de vehículo a nuestro mercado intenta encontrar un nicho entre las personas que buscan economía en el consumo de gasolina (ya que éstos ofrecen mayor rendimiento) y entre las personas sensibles hacia el medio ambiente. En un principio la publicidad del vehículo se basaba mayormente en el ahorro de gasolina. Todos recordamos muy bien aquel comercial de televisión de la aguja persiguiendo a la letra E (de "Empty") mientras se escucha la canción "Como te extraño".

Una campaña, sin dudas, muy ingeniosa. Sin embargo, durante los últimos meses, la publicidad del vehículo ha dado un giro hacia la glorificación del mismo como salvador de nuestro medioambiente.

Observamos ahora en la televisión un comercial donde se muestran muchos semáforos (todos en verde) en lugares como bosques y glaciares. Luego se lee en pantalla la pregunta: "Si se abriera un camino para mejorar el ambiente, ¿lo tomarías?" Seguida del símbolo del sistema de automóviles híbridos de Toyota. Además de dicho comercial, he observado en las paradas de autobuses un cartel donde se ilustran varias aves sobre el símbolo de estos automóviles híbridos seguido de la aseveración: "La contaminación está en peligro de extinción".

Esta nueva campaña publicitaria de Toyota es una hipocresía, un engaño y un intento de mercadear su automóvil dentro del sector ambientalista de nuestra sociedad. La realidad es que ningún automóvil, no importa cuán eficiente sea en el uso del combustible, representa una solución a nuestros mayores problemas ambientales y urbanos: el desparramamiento urbano, la dependencia en el automóvil privado como medio de transportación y la congestión vehicular.

Si bien es cierto que los automóviles híbridos producen menos emisiones por una distancia determinada de recorrido que los automóviles comunes, lo que representa algo positivo para el ambiente, no es menos cierto que los mismos invitan a sus dueños a recorrer más distancia. Me explico: una persona que reside a unas 10 millas de distancia de su trabajo y tiene un automóvil privado común, tiene que llenar el tanque de gasolina de su auto dos veces a la semana para viajar a su trabajo (a un costo de $60 al precio actual de la gasolina). La misma persona adquiere un automóvil híbrido y ahora solamente llena su tanque de gasolina una vez a la semana para viajar a su trabajo (a un costo de $30 al precio actual de la gasolina).

Sin embargo, a pesar del ahorro, la persona puede interpretar que ahora con su automóvil híbrido puede recorrer el doble de la distancia que recorría antes por la misma cantidad de dinero. Por lo tanto, esta persona decide mudarse a una urbanización ubicada a unas 20 millas de distancia de su trabajo.

Este ejemplo nos ilustra como la llegada del automóvil híbrido puede continuar fomentando el traslado y el desparramamiento urbano en nuestro país. En cuanto a las emisiones, a esta persona duplicar la distancia recorrida con su nuevo automóvil híbrido continuará produciendo la misma cantidad de emisiones al aire que producía antes en su automóvil común. Por otra parte, no debemos olvidar que el automóvil híbrido sigue siendo eso, un automóvil, y que las emisiones no son el único problema ambiental y urbano que producen los automóviles. Nuestra dependencia en el automóvil también produce el problema del espacio. Cada automóvil en la ciudad requiere gran cantidad de espacio, tanto para su traslado como para su estacionamiento. Por lo tanto, cada uno de los más de 10,000 automóviles que mensualmente se venden en Puerto Rico requiere de la provisión de mayor capacidad dentro de las carreteras existentes y la construcción de nuevas carreteras, a expensas de la eliminación de bosques y áreas verdes. Los nuevos automóviles también ejercen presión para la provisión de más espacios de estacionamientos en la ciudad, a expensas de la demolición de edificios y del uso indebido de las aceras como estacionamientos.

El resultado final sigue siendo más desparrame urbano, más eliminación de bosques, más congestión vehicular, más espacio perdido en estacionamiento y más obstrucción a los peatones en las aceras. Sin embargo, irónicamente, Toyota publica anuncios de su nuevo automóvil en paradas del sistema de transporte colectivo, siendo el desarrollo de sistemas de transporte colectivo eficientes uno de los elementos que realmente abona al desarrollo de ciudades habitables, con mejor movilidad y más amigables a nuestro medio ambiente.

jueves, 5 de agosto de 2010

La cultura del automóvil

Nuestra realidad, la cultura del automóvil, del coche, del carro, del auto show. Los jóvenes crecen con la ambición de cumplir los 16 años y “sacar” su licencia de conducir, pedirle el carro prestado a papi y comenzar a insistir en que le compren el suyo propio. ¡Símbolo de estatus, símbolo de éxito, de grandeza, el carro es el premio mayor de joven boricua! El jangueo, la jeva, todo depende del carro… ¡Sin el carro no hay jangueo, no hay jevas! Por eso, algunos padres (los que pueden) le regalan a sus hij@s, de graduación de Escuela Superior, lo más deseado por ellos, su propio carro. Los menos “dichosos” tendrán que trabajar en algún supermercado, restaurante o tienda por departamentos, para ganar el dinero suficiente para “sacar” un carrito de un “dealer” y así conseguir el estatus social deseado. ¡A la universidad no van si no es en su carro! Basta con darle un vistazo al cualquier recinto de la Universidad de Puerto Rico o cualquier otro kiosco privado de eso que hay por ahí. Las áreas verdes están desapareciendo a meced de los lotes de estacionamiento y los estacionamientos multipisos. Algunos madrugan con tal de encontrar un buen “parking” y luego duermen dentro de su carro. No hay acera ni área verde que se salve, cualquier espacio disponible es bueno para estacionar el carro ¡Total ya nadie camina por ahí! ¡Qué diablos!

Sin embargo, son estos mismos jóvenes, los que en algún viaje de placer o estudios, se transforman ante la fascinación de una ciudad como New York o Barcelona. ¡De momento no hace falta el carro! El “jangeo” y la diversión es posible si él. Para eso tienen el “Subway” o el Metro. Para eso están las acereras, para caminar. Para eso están los parques y plazas, las áreas verdes. Obviamente se está ante otra realidad. Ante ciudades planificadas, ciudades con un verdadero sentido del urbanismo. Pero es interesante como nosotros mismos nos transformamos en ellas, y tenemos la capacidad de ser otros, de comportarnos distinto. Si al menos tuviéramos la capacidad de hacer un esfuerzo porque esa transformación gloriosa se traslade a nuestro país con nosotros. Entonces podríamos intentarlo, podríamos caminar, podríamos vivir cerca del centro de estudio o trabajo, podríamos disfrutar de nuestros espacios públicos, podríamos utilizar nuestros sistemas de transporte colectivo, podríamos montar una bicicleta, podríamos comenzar por algo, al menos…

sábado, 29 de mayo de 2010

Editorial o Jueguito

El pasado lunes 17 de mayo de 2010, el señor Miguel Roca, Editor del periódico El Vocero de Puerto Rico, mediante un llamado “Editorial”, arremetió contra el Movimiento Estudiantil de la Universidad de Puerto Riico (UPR) y se alineó con la posición de la Administración de turno respecto a los reclamos estudiantiles. Si bien es cierto que el periódico puede adoptar la linea editorial que desee, este llamado “Editorial” de el señor Roca me pareció más bien un intento de congraciarse con la administración de Luis Fortuño ante uno de los mayores retos que ha enfrentado en los pasados 17 meses. Por qué razón? No lo se, juzgue usted.

Lo que es realmente lamentable es, que en su intento de congraciarce con el Gobierno, el señor Roca arremeta de una forma indignante contra los estudiantes del primer centro docente del País, al nivel del insulto. El primer insulto surge del título del “Editorial”, cuando llama “jueguitos” a los actos de la huelga en la UPR. Le diré señor Roca, que nada más lejos de la verdad. El liderato estudiantil le ha demostrado al País que no está jugando. Ha sabido llevar un mensaje serio, informado y articulado; con reclamos justos y con propuestas concretas que han encontrado oídos sordos por parte de la Administración.

El segundo insulto del señor Roca surge cuando dice que “una minoría de estudiantes en comparación con la totalidad... mantiene en jaque a la Universidad” Democrcracia 101 con este señor por favor! Que acaso no se enteró que mediante una Asamblea General de Estudiantes (mecanismo de democracia participativa básico), auspiciada y promovida por la Administración, con una participación de sobre 3,000 estudiantes (la más alta que he visto en mis 15 años vinculado a la UPR), el estudiantado ratificó contundentemente la huelga. Si hay miles de estudiantes que no participan, pues simplemente no participan, les es indiferente, y tienen que aceptar la decisión de la mayoría que sí participa. Esa es la democracia señores. Pretenden ahora presentar el mismo argumento que presentaba la mayoría del PNP en la Legislatura tras la victoria contundente de la Unicameralidad en el Referendum de 2005.

El tercer insulto viene cuando se dice que “los estudiantes de la UPR reciben una ayuda sustancial en becas federales, que en su mayoría les sobra y utilizan ese dinero para lo que quieran”. Seguido de una absurda comparación de los costos de la UPR con los de las universidades privadas del País. Primero que todo, señor Roca, no todos los estudiantes de la UPR reciben beca federal. Segundo, no existen becas federales para estudios de maestría y doctorado. Tercero, y lo más importante, hay un gran sector de nuestra población que no puede pagar los costos de las universidades privadas y para quienes la UPR es la ÚNICA opción viable para lograr hacer una carrera universitaria. Estudiantes que se esfuerzan por ser admitidos al Sistema UPR. Estudiantes que por sus méritos reciben ayudas académicas adicionales. Es el DEBER del estado, señor Roca, mantener esa opción, esa oportunidad, para que todos y todas, mediante el mérito, podamos tener una educación de calidad a bajo costo. Pero claro, estas son cosas que los ricos que lo han tenido todo en la vida no entienden.

Por último, pregúntese señor Roca, cuántos de los periodistas y empleados que trabajan en su empresa son producto del Sistema UPR? Se ha beneficiado usted de dicho producto? Desean ellos o ellas lo que usted plantea para sus hijos e hijas? O es que usted les paga tan bien que les resulta innecesario? Sí claro!